Parada del Angel
Una vez más, mi amigo El Buscador, se empezó a sentir inquieto. “El Buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra, tampoco es alguien que, necesariamente, sabe que es lo que está buscando, es simplemente alguien para quién su vida es una búsqueda.-“
Jorge Bucay – Cuentos para pensar-
Algo rondaba en su cabeza y no sabía el porqué, no solo evitaba sus amistades, sino que pasaba, horas con la vista perdida y los pensamientos vacíos, hasta que una tarde ventosa y fría, dormitando en su sillón hamaca, sintió que alguien desde vaya a saber donde, comenzó a contarle al oído el relato siguiente.—Como él ya conocía ésas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, no solo se dejo llevar por la voz que le relataba la historia, sino que como en un sueño pasó a ser él, protagonista de la misma.-
Primavera del 2004
Gozando de unas merecidas vacaciones, planeadas desde hacía varios años, ya que siempre quise conocer el norte de nuestro país y que por una razón u otra siempre debí postergar, me encontraba por primera vez en mi vida, disfrutando del paisaje de Catamarca, por la ruta 3 saliendo de Tinogasta, rumbo a Belén, para desde allí volver a tomar la ruta 40.-
Otros amigos que ya habían realizado este trayecto, me aconsejaron para que el vehículo no sufriera tanto, debía recorrer estos lugares por la mañana temprano o al atardecer, dado que las altas temperaturas te pueden jugar una mala pasada.-
A pocos kilómetros de mi partida y llegando al lugar donde el río Las Lajas se junta con la ruta, me llamo la atención un cartel que decía – Parada del Ángel -, con una flecha a la izquierda, mire mi reloj y al ver que tenía tiempo, sin pensarlo, aminore la marcha y al llegar al desvío encare a la izquierda, no bien pase la primera lomada otro cartel me indicaba, “. Esta llegando a Parada del Ángel”, una recta de unos ochocientos metros y una curva a la derecha, era todo lo que me separaba del poblado.-
Camino de tierra en muy buenas condiciones, paisaje agreste sin vegetación, clima seco y calor agobiante, cuando al salir de la curva, una contra curva a la izquierda y en subida, me deja en la cresta de la segunda lomada, una bocanada de aire fresco me saco de mi sorpresa por el paisaje que tenía ante mi, detuve la marcha, absorto sin poder reaccionar, contemple ese pequeño valle, como traído de otro mundo, la majestuosidad de su belleza, las tupidas arboledas de distintos verdes, mezclado con marrones y rojizos de las hojas que se negaban a caer, un río serpenteando como un hilo de plata sobre un manto de pastos dorados, que al compás del viento ondeaban como agradeciendo las caricias que recibían de la Madre Naturaleza.- Una estación de servicio, muy moderna para el lugar, a la derecha del camino y un caserío a la izquierda, como recostado a orillas del río.-
Sin saber como, puse mi Fiat Siena en marcha y sin poder abstraerme de contemplar tanta belleza, me fui acercando a la estación de servicio, mientras mi mente trataba de retener las imágenes que le transmitían mis retinas, pensaba el porqué se llamaba aquel paraje como se llamaba.-
Automáticamente pare delante de un surtidor de nafta y en ése momento me di cuenta que era como volver del paraíso a la realidad.-
Baje del auto y haciendo la gimnasia clásica de los que no estamos acostumbrados a manejar largas distancias, note que el primero en recibirme fue un perro, que caminando muy lentamente y amagando de izquierda a derecha no se decidía a acercarse, ya que lo único que quería era una caricia.-
Estaba en eso, cuando note acercándose un hombre de unos cincuenta años, un metro setenta de altura, contextura media, piel bastante quemada por el sol, arrugas profundas, pelo tupido negro, algunas canas, pañuelo anudado al cuello, camisa de blanco impecable, jardinero color azul, calzado de alpargatas, cigarrillo pegado a los labios, limpiándose las manos con un trapo, con voz grave pero amigable, me dijo, – buenas Don, en que puedo servirle -, buenos días le conteste, y así comenzamos a charlar de cosas triviales, a medida que avanzaba nuestra conversación, note que su voz me era muy familiar, y una de las cosas que supuse, es que ese hombre no era de ese lugar.-
Mientras me llenaba el tanque de combustible, no pude con mi afán de preguntar, ya que habían un montón de cosas que no encajaban y para mi era un rompecabezas,-
Perdone mi amigo, pero si Ud. no lo toma a mal hay algo que no puedo entender, y como mi curiosidad puede más, la pregunta es esta, – si bien estoy shockeado por la belleza del lugar, no comprendo tan lujosa estación de servicio, en una ruta de tierra que nadie transita y que no se donde me lleva, frente a un caserío que aparentemente una gran parte esta abandonado, además no se porque, supongo que Ud. no es del lugar, entonces que hace aquí.-
Levanto la vista y mirándome a los ojos, como queriendo adivinar dentro de mi el motivo de la pregunta, con su mirada serena y profunda, me contesto, vea Don; al tomar esta ruta, une Tinogasta con Belén en la mitad de tiempo y distancia, dado que si quiere ir por el asfalto debería tomar la ruta 60 hasta su cruce con la ruta 40 y de allí hasta Belén, que sería el doble en distancia y tiempo.-
Aclarado esto, le contestare a su pregunta, primero, yo soy de este lugar en tercera generación, aunque le parezca mentira, y cuando las tres rutas, la 3, la 60 y la 40, eran de tierra y ripio, todo el transito pasaba por aquí, entonces fue mi abuelo el que se instalo en este lugar, con un surtidor a bomba manual, y mi padre que trabajo duro toda su vida, fue el que construyo este edificio, se lo diseño un amigo, ingeniero o arquitecto que vive en Andalgala.-
Yo recuerdo de chango que mi padre siempre le decía a su amigo,—me tenés que hacer un edificio acorde con el lugar, o más bonito todavía—.
Para esa época, comenzaron a llegar los primeros colonos al lugar, se construyeron las primeras casas, se plantaron las primeras vid en la zona, pasturas para los animales, ovejas, cabras y caballos, hasta que llego al lugar, don Manuel Chazarreta, con su mujer y tres hijas y un rústico aparato que lo llamaban telar.-
Según me contó mi padre, este lugar fue cuna del tejido catamarqueño, y su enseñanza se trasmitió de generación en generación.-
Los tejidos de lana, llama o vicuña, se producen en su mayoría en esta región, sus afamados ponchos le dieron renombre a Catamarca.-
Ud. es la segunda persona que me hace estas preguntas, el anterior era mi amigo el Dr. René, quién de tanto en tanto venía por aquí, se quedaba un par de días y luego se volvía a la Capital Federal.-
La última vez que estuvo fue para mediados del mes de julio del 2000, lo note como apesumbrado, y en varias charlas que tuvimos en ese par de días con el finadito, me quedó una conversación como grabada en mi corazón, la cuál nunca voy a olvidar.- —Vine para ver mi futuro, ya que en mi presente no tengo cabida— me dijo, y hoy a medida que pasa el tiempo y por todas las noticias que aquí llegaron, pude comprender la pena que llevaba en su alma, fue como alguien que hace un testamento de sus pertenencias en vida, el hubiese hecho su extremaunción en esa ultima visita.-
Fue así que los dos nos quedamos en silencio, como si estuviera todo dicho, pero sin querer me vino a la memoria el cartel de Parada del Ángel, y rompiendo el silencio le pregunté, porque ese lugar se llamaba así. Mire mi amigo, ésa es otra historia, si dispone de tiempo lo invito a tomar unos amargos, cierre el coche y vamos para las casas.-
Grande fue mi sorpresa y debo haber puesto cara de tonto, ya que cuando quise preguntar porque cerrar el coche en un lugar tan solitario, se me adelantó y me dijo, todo a su tiempo Don, ya vera que a medida que le cuente, va a ir encontrando las respuestas.-
Yo sin atinar a decir nada, me quede como una estatua viendo como se alejaba, giro sobre sus talones, y con una sonrisa muy leve en sus labios, como sobrándome o ya sabiendo que me había enganchado con su historia, socarronamente me dijo – quiere o no quiere saber el resto – si, si le contesté, apurándome a cerrar el coche, apresurado y torpemente lo alcance.-
Caminando a su lado y circunvalando la estación de servicio casi me tropiezo con un enorme cartel de chapa pintado, que por su estado de abandono, delataba que hacia mucho tiempo que estaba en ese lugar, y donde pude leer EL EDEN.-
Llegamos a una cerca de madera, un sendero de unos ochenta metros cercado se ambos lados con toda clase de verduras, unos árboles frutales en flor, y el final del mismo desembocaba en un patio cuadrado bastante grande, cubierto por una tupida parra de uva y luego la casa, tipo colonial, con una galería en forma de recova toda al frente, y a la derecha una mujer no muy entrada en años, de facciones bonitas, que delataba haber sido en sus años moza una hermosa mujer, tejiendo en un rústico telar una manta de vicuña, según dijo después.-
Venga nomás, pase y siéntase como en su casa, llegando al final de la galería y parándose entre el telar y yo, con un orgullo que le brotaba por los poros, dijo la señora, mi mujer, Elsa Chazarreta, la hija de don Manuel, la menor de tres hermanas y el telar que heredamos de su familia.-
Hechas las presentaciones, me quede mirando y admirando con que destreza y muy suavemente movía sus manos y trenzaba los hilos de colores en esa manta, levanto la vista esbozando una sonrisa, que me pareció celestial, ya que sentí como que me estaba comunicando con ella, con un ademán de su mano me indicó que me sentara, sin decir una palabra seguí observando a esa mujer que mientras tejía fluían de su mirada y su sonrisa una paz interior que me invadía , como dopado por un sedante quede absorto en mis pensamientos.—tome Don– escuche, sacándome de mi letargo,—dicen que el primero es el de los tontos, pero ese ya lo tome yo y cuidado que esta caliente
Extendiendo su mano derecha me convidaba con un mate bien espumoso.-
Mientras saboreaba ese primer mate, note que ella miraba a su marido y como dando su consentimiento, con un movimiento de sus ojos, el comenzó a contar la otra historia.-
Parada del Ángel, no es un nombre oficial y como pudo más la leyenda que la realidad, Vialidad fue el que la oficializó, colocando los carteles en el camino, el nombre original fue el que le había puesto mi abuelo a la estación de servicio, como homenaje a la belleza del lugar, la bautizo EL EDEN.-
Mientras tomaba un mate y con la vista clavada en su mujer, note como que se le llenaban sus ojos de lágrimas, pero como recibiendo un golpe de paz que le devolvía la mirada de ella, se repuso y continuó diciendo, -que luego de pasar lo que paso, los camioneros comenzaron a parar en el lugar y se daban cita para tomar unos mates, comer un asado o bien pernoctar por aquí.
Nunca se supo quién o porqué, pero según mi padre, se empezaron a contar historias de lo que había sucedido en el lugar, algunas se ajustaban con la realidad, y otras tenían algo de divino, y así, otras con más y otras con menos fue creciendo el nombre de Parada del Ángel.-
Yo a pesar de quedarme dormido escuchando historias en rueda de fogón, siempre fui fiel a la que me relataba mi padre, a pesar que muchas veces pensé que hasta la que él me contaba, tenía una parte de realidad y otra de fantasía.
Pero amigo siga tomando, sino se le va a enfriar el mate y no respondo por las consecuencias, el muy astuto sabía que me tenía intrigado y con su sonrisa cómplice miraba a su mujer, la cuál muy dulcemente dirigiéndose a mi dijo, no es de contarle a cualquiera, pero cuando lo hace, tiene su manera……….
Entonces el se volvió a poner serio y mientras revolvía la yerba con la bombilla, la miro a ella, como buscando su aprobación para continuar.-
“Mi padre, siempre comenzaba a contar la historia diciendo, que lo que había sucedido aquí fue por la mano de Dios, y fue su voluntad, la que quiso, que no se asfaltara esta ruta, como así tampoco que se asentara un pueblo, para que este lugar se mantuviera como un retrato del paraíso, pero en la tierra, o mejor dicho un lugar donde sus Ángeles podían bajar”.-
Esto ocurrió hace muchos años, cuando la estación era de mi abuelo y mi padre era solo un muchacho.-
Cuentan que fue para esta época, cuando esta entrando la primavera, que es el momento en que se pone todo mas lindo, llego a la estación de servicio un automóvil, con una pareja de jóvenes que parecían recién casados.-
Como disparados por un resorte bajaron del coche y salieron corriendo para este lado, ya que para esos tiempos la casa no existía y la vista del valle a la hora en que asoma el sol, es tan bello que hasta parece mágico.-
Encantados, ambos se quedaron tomados de la cintura y extasiados contemplaban el paisaje, se habían alejados del automóvil unos ciento cincuenta metros, cuando los dos se miraron diciendo al unísono ¡ la máquina de fotos ¡, entonces el se volvió y comenzó a caminar en dirección de su coche .Como si una voz le anunciara en su interior que algo no estaba bien, noto que la puerta de su automóvil estaba entre abierta, se paro en seco y sin saber porqué, gritó, y todo ocurrió con la velocidad de un rayo, un chico de unos seis o siete años, estaba revolviendo sus cosas, en la desesperación de verse descubierto, tomo algo que estaba envuelto en una cesta de mimbre y salió corriendo, con dirección del caserío cruzando la ruta.-
Un chofer, desesperado, tratando de frenar su camión, rompe sus frenos, un golpe seco, y un grito desgarrador que resonó en todo el valle, el joven del automóvil, como perdido, sin rumbo, buscaba de un lugar a otro, entre los despojos esparcidos por la ruta, y cuando la polvareda se volvía a reposar, comenzó a distinguirse su silueta, con una pequeña manta ensangrentada entre sus manos, trataba de encontrar lo que buscaba, mientras imploraba a Dios con todas sus fuerzas, porqué, si el no había podido protegerlo, porque no envió a sus Ángeles para hacerlo.-
Fue en ese momento que corriendo y exhausto, llegó al lugar desde el caserío, un hombre que a los gritos decía – yo tengo la culpa, yo soy el único culpable, yo siempre le dije que robar comida no era pecado, pobre mi hijo, que hice.-
Entonces el joven del automóvil, con la manta apretada contra su pecho, le contesto, Ud. me quitó la alegría de vivir, me quitó todas sus sonrisas, me quitó oír de sus labios que me dijera papá, ay Dios, el hombre mayor cayendo de rodillas en el suelo, donde se encontraban restos de un niño de seis o siete años, pidiendo perdón a su hijo y al joven que tenía enfrente, extrayendo de entre sus ropas un revolver, y antes de dar tiempo a nadie, se coloco su arma en su sien derecha y se pego un tiro.-
Hasta aquí mi amigo, la historia, la real, lo que aconteció.-
Yo no podía balbucear ni una palabra, me quede en silencio, note que mis manos estaban apretadas en el apoyabrazos del sillón, un nudo en la garganta y un dolor de congoja en el pecho, impedían que dijera algo.-
Al darse cuenta de la situación que había creado con su relato, trato de distenderme y rompiendo el silencio que nos embargaba, continuo diciendo,—no se apene don, ya vera que todo tiene un porque – Habría pasado año, año y medio, de cuando sucedió lo narrado, cuando regreso por este lugar el camionero que había tenido el accidente, venia como acompañante y no como chofer. – Yo a pesar de ser joven lo reconocí enseguida, el al bajar del camión se fue caminando para la ruta, al lugar que había tenido el accidente, cuando de repente le empezó a gritar a su compañero,—viste que tenía razón, ahí están los dos chicos jugando en la ruta, vení míralos.-
Todos miramos para el lugar a donde el señalaba, y todos los presentes coincidimos en ver sobre la ruta, un remolino de tierra que se elevaba hasta desaparecer.-
El se quedó arrodillado, como ausente, corrimos pensando que se había descompuesto, pero no, su semblante detonaba una sonrisa, irradiando en su rostro una paz interior, que venía buscando desde hacía mucho tiempo.-
Cuando se repuso, y ya en rueda de fogón, su compañero decía que lo había traído por consejo de su médico, ya que a pesar de estar completamente sano, había algo que lo atormentaba con respecto al accidente.-
Entonces el ya repuesto de todo lo ocurrido, trato de explicarnos a los presentes que el necesitaba regresar a este lugar, porque algo en su interior se lo pedía, y que al bajar del camión, distinguió a dos niños con túnicas blancas, jugando en medio de la ruta, que lo miraron y le sonrieron y saludándolo con las manos, se elevaron y desaparecieron.-
Esta misma visión la tuvo mucha gente, y así comenzó la leyenda ……..
Bueno mi amigo, creo que conteste a todas sus preguntas, aunque aun queda una por contestar, ¿Porqué me quedé acá? le diré que una de las personas que tuvo esa visión, fue mi esposa Elsa, y a partir de ese momento, tuvo una transformación que aún trato de entender, un ejemplo, muchas veces, ella se adelanta a contestar lo que voy a preguntar, como si me estuviera leyendo el pensamiento, y además me dice que tenga paciencia, que yo también voy a ver a los niños jugando sobre la ruta, y por eso sigo esperando.-
Primavera del 2005
Nunca voy a saber si todo fue un sueño, o si la voz que escuche fue real, si todo esto existe.- Lo que sé, es que todo esto despertó ”El Buscador” que todos llevamos adentro, así que la única manera de disipar mis dudas es que estoy cargando las valijas en mi Fiat Siena, y hoy mismo voy a partir por primera vez en mi vida rumbo a Catamarca, destino Tinogasta, lugar PARADA DEL ANGEL.-
A mis nietas Nadia y Aldana…
Autor: Federico De Napoli - Enviado por: Federico
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